Vitolphilia.com
Fábrica Cabañas y Carvajal


English

El cultivo, elaboración y comercio del tabaco en Cuba estuvo sometido durante la era colonial a un riguroso monopolio establecido desde fechas muy tempranas por la metrópolis española.

En un principio los propios fumadores torcían los cigarros que consumían, pero con el paso del tiempo muchos de ellos comenzaron a fabricar cantidades adicionales para vender. La producción tenía entonces un carácter artesanal y doméstico.

Aquellas humildes manufacturas dieron lugar al nacimiento de los después llamados despectivamente “chinchales”, donde uno o varios tabaqueros fabricaban cigarros con hojas suministradas por el monopolio, pero también proporcionadas subrepticiamente por cosecheros, que por la ley estaban obligados a venderlas al estado.

Una parte de esas nacientes industrias se desarrollaron y convirtieron en grandes fábricas de habanos.

Ese fue el caso del “chinchal” fundado en 1797 por el habanero Francisco Alvarez Cabañas en la calle Jesús María número 112, Habana; es este el primero que menciona la historia como propiedad de particulares. Después, la modesta tabaquería fue mudada a la calle Jesús del Monte convirtiéndose en la mayor del país, con 16 trabajadores.

Alvarez Cabañas contrajo matrimonio con Catalina Pérez Vázquez. De esa unión nacieron tres hijos: Francisco Joaquín, Francisca de la Paz y María de Jesús. Esta última se casó en 1925 con el emigrante asturiano Manuel González Carvajal y Fernández de la Buria, quien poco después de llegar a Cuba comenzó a trabajar en la fábrica de Francisco Alvarez Cabañas.

En muy breve tiempo Carvajal se convirtió en hombre de confianza y socio de Cabañas. Este último murió el 4 de septiembre de 1828. Habiéndolo dispuesto en su testamento, la fábrica de tabacos pasó a propiedad de su hija María de Jesús, casada, como hemos dicho con el socio de su padre.

Bajo la dirección de González Carvajal el negocio continuó prosperando y en 1833 comenzó a comercializar sus tabacos en Londres bajo la marca “Cabañas”. El 14 de agosto de 1848 mudaron la fábrica para la calle Lamparilla número 92 e inscribieron la marca “Hija de Cabañas y Carvajal”.

El 6 de agosto de 1858, la fábrica fue vendida a Anselmo González del Valle, casado con una hija de  Manuel González Carvajal, matrimonio del que nacieron dos hijos: Anselmo y Emilio, a quienes la muerte del padre sorprendió en España. Lejos de la isla, delegaron en un tío, Leopoldo González Carvajal y Zaldúa, para que administrara sus negocios.

Poco después Leopoldo comenzó a aparecer en los directorios comerciales de la época como propietario de “Hija de Cabañas y Carvajal”, siéndolo probablemente en sociedad con sus sobrinos, residentes en España. La firma pasó a denominarse “Leopoldo Carvajal y Compañía”.

El 28 de abril de 1868 contrajo matrimonio con su prima María del Carmen González Carvajal y Alvarez Cabañas, hija de Manuel González Carvajal y nieta de Francisco Alvarez Cabañas.

En 1902 Leopoldo González Carvajal vendió la fábrica de puros a la “Havana Commercial Company”, subsidiaria de la “American Tobacco Company”, creada en 1890 en Estados Unidos. Con la venta de la empresa desapareció la “Leopoldo Carvajal y Compañía”, creándose en su lugar la “H. de Cabañas y Carvajal Cigar Company”. Leopoldo murió en La Habana el 2 de marzo de 1909.

En los primeros años de la década de 1930 la “American Tobacco Company” construyó en Nueva Jersey un nuevo edificio diseñado especialmente para fábrica de cigarros, trasladando hacia allí la producción de los cigarros “Cabañas”, elaborados con hojas que llevaban desde Cuba.

En la isla se siguieron fabricando puros con esta marca, pero solo para el mercado interno, ahora bajo el control de la recién creada “Compañía Tabacalera Cubana S.A.”

Orlando Arteaga Abreu.